La evolución de la Responsabilidad Social de la Empresa nos ha mostrado que no sólo es necesario gestionar de forma responsable, sino ser responsable. Esta responsabilidad va más allá de la estrategia o de los mandos directivos de la compañía. Para que una empresa sea responsable deben serlo también sus empleados, sus proveedores, sus clientes,… y sus otros grupos de interés.
Algunas empresas han avanzado ya hacia la integración de los comportamientos responsables de los empleados, o de alguno de sus grupos de interés. Es decir, si la RSE se integra en la estrategia de la empresa, ¿no debería integrarse en la manera de hacer de los empleados o de alguno de sus grupos de interés? Este nuevo paso de la evolución de la RSE nos plantea una oportunidad para la empresa: la RSE genera valor compartido. La RSE no sólo beneficia a los grupos de interés, sino que también beneficia a la propia compañía. Hasta el momento, la RSE ha revertido básicamente en el beneficio de los grupos de interés. Este beneficio se traducía en intangibles también beneficiosos para la empresa: mayor fidelización, mejora de la imagen de la marca, visibilidad y notoriedad, reputación, etc.

Trabajar en pro de los grupos de interés permite incrementar el valor empresarial. Se trata de seguir siendo responsables, pero el futuro de la RSE es conseguir que los grupos de interés tengan también comportamientos responsables. Estos comportamientos responsables influyen positivamente en los propios stakeholders y, al mismo tiempo, permite a la empresa generar valor compartido.



Vea el artículo completo en la web de Compromiso RSE